jueves, 6 de marzo de 2014

LA ESCUELA DE LAS FLORES



Cuando caen los aguaceros de junio, y los negros nubarrones braman por el cielo, y el viento mojado del Este viene por el desierto a tocar la flauta en los bambúes, las flores surgen, sin que nadie sepa de dónde, en súbito tropel y se ponen a bailar sobre la yerba, locas de alegría.

_Madre, ¿las flores van a una escuela que hay debajo de la tierra, no? Allí, cerrada la puerta, estudiarán sus lecciones; y si quieren salir a jugar antes de la hora, su maestro las pondrá de rodillas en un rincón. Pero, cuando llueve, ¡qué día de fiesta para ellas!

Las ramas se golpean ruidosamente en la arboleda; suspiran las hojas en el loco viento; las nubes de tormenta palmotean con sus manos gigantes.... Y las flores-niñas salen corriendo, vestidas de rosa, de amarillo, de blanco....

_Madre, oye; las flores tienen su casa en el cielo, entre las estrellas, ¿sabes? ¡Mira tú, si no, cómo quieren subir! ¿A que no sabes tú qué corren tanto? ¡Yo si lo sé! Y sé a quién tienden sus brazos. Las flores tienen una madre, como yo te tengo a ti, madre mía.

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