Cierta mañana, Manú se hizo servir agua en un vaso. Mientras que se levantaba las manos, un pesecillo que había en el agua le dirigió la palabra: "Manú, sálvame, y yo te salvaré del diluvio que debe arrastrar a todos los seres."
_"¿Qué es necesario hacer para salverte?" Pregunto Manú al pez.
_"Mientras que somos pequeños nuestra existencia es precaria porque los peces grandes nos devoran. Déjame, pues, en este vaso. Cuando yo haya crecido, haz un estanque y llénalo de agua para que me reciba, y cuando haya crecido más aún, llávame al mar. Entonces seré bastante fuerte para librarme de todos los peligros.
Efectivamente, el pez creció y una día dijo a Manú: "Deberás construir un buque para salvarte del diluvio que te he anunciado. Haz exactamente lo que digo. Cuando el diluvio comience, métete en el buque que habrás construido y déjate llevar por las olas; yo iré entonces a salvarte.
Cuando el pez llegó a ser enorme, Manú lo llevó al mar. Después construyó un buque y se metió en él, tan pronto como el diluvio comenzó.
Las olas pronto llegaron a levantar el buque y lo transportaron de un lugar a otro. Manú vio entonces venir el pez que él había salvado; lo ató por medio de un cable a su buque, y el pez, nadando vigorosamente, lo condujo hacia una elevada montaña que el mar no había podido cubrir.
Allí, el pez le dijo: "Amarra tu buque al tronco de aquel árbol corpulento. Conviene hacerlo así para evitar que las aguas, cuando se retiren, puedan arrastrarlo." Después se alejó y Manú no lo volvió a ver.
Cuando las aguas se retiraron, Manú salió de su buque y se halló solo en la tierra, porque el diluvio había sumergido todo lo que había en el mundo y había hecho perecer a todas las criaturas.
Manú vivió cuerdamente e hizo numerosas ofrendas al mar, al que pidió una compañera. Al cabo de un año, una mujer salió del mar y se dirigió hacia los dioses.
Estos le preguntaron quién era. "Soy la hija de Manú, respondió, y a él pertenezco." Los dioses quisieron obligarla a permanecer con ellos; pero se negó y fué a buscar a Manú, el cual le preguntó quién era.
"Soy tu hija" le respondió._"¿Cómo puedes ser mi hija?" _"Las ofrendas que has dedicado al mar me han dado la vida, correspondiendo así a un voto que hiciste. Si quieres tener grandes riquezas y una larga prosperidad, hazme tu esposa durante un sacrificio y todos nuestros deseos se realizarán."
Manú celebró entonces un sacrificio y se unió a aquella mujer; vivieron largos años y fueron padres de la raza llamada raza de Manú.