viernes, 14 de febrero de 2014

EL RELATO DEL DILUVIO

Cierta mañana, Manú se hizo servir agua en un vaso. Mientras que se levantaba las manos, un pesecillo que había en el agua le dirigió la palabra: "Manú, sálvame, y yo te salvaré del diluvio que debe arrastrar a todos los seres."
_"¿Qué es necesario hacer para salverte?" Pregunto Manú al pez.
_"Mientras que somos pequeños nuestra existencia es precaria porque los peces grandes nos devoran. Déjame, pues, en este vaso. Cuando yo haya crecido, haz un estanque y llénalo de agua para que me reciba, y cuando haya crecido más aún, llávame al mar. Entonces seré bastante fuerte para librarme de todos los peligros.
Efectivamente, el pez creció y una día dijo a Manú: "Deberás construir un buque para salvarte del diluvio que te he anunciado. Haz exactamente lo que digo. Cuando el diluvio comience, métete en el buque que habrás construido y déjate llevar por las olas; yo iré entonces a salvarte.
Cuando el pez llegó a ser enorme, Manú lo llevó al mar. Después construyó un buque y se metió en él, tan pronto como el diluvio comenzó.
Las olas pronto llegaron a levantar el buque y lo transportaron de un lugar a otro. Manú vio entonces venir el pez que él había salvado; lo ató por medio de un cable a su buque, y el pez, nadando vigorosamente, lo condujo hacia una elevada montaña que el mar no había podido cubrir.
Allí, el  pez le dijo: "Amarra tu buque al tronco de aquel árbol corpulento. Conviene hacerlo así para evitar que las aguas, cuando se retiren, puedan arrastrarlo." Después se alejó y Manú no lo volvió a ver.
Cuando las aguas se retiraron, Manú salió de su buque y se halló solo en la tierra, porque el diluvio había sumergido todo lo que había en el mundo y había hecho perecer a todas las criaturas.
Manú vivió cuerdamente e hizo numerosas ofrendas al mar, al que pidió una compañera. Al cabo de un año, una mujer salió del mar y se dirigió hacia los dioses.
Estos le preguntaron quién era. "Soy la hija de Manú, respondió, y a él pertenezco." Los dioses quisieron obligarla a permanecer con ellos; pero se negó y fué a buscar a Manú, el cual le preguntó quién era.
"Soy tu hija" le respondió._"¿Cómo puedes ser mi hija?" _"Las ofrendas que has dedicado al mar me han dado la vida, correspondiendo así a un voto que hiciste. Si quieres tener grandes riquezas y una larga prosperidad, hazme tu esposa durante un sacrificio y todos nuestros deseos se realizarán."
Manú celebró entonces un sacrificio y se unió a aquella mujer; vivieron largos años y fueron padres de la raza llamada raza de Manú.

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