De todos modos. Rayitas sigue preocupado; preferiría poder bañarse sin molestar. Y se lo cuenta a Gato.- Tienes razón, es un lío -dice el animal-.
Pero para encontrar una solución, tendría que verlo sobre el terreno. ¿Por qué no vamos al lago y llamas a tus amigos los peces, a ver si entre todos lo arreglamos?
Los dos se dirigen hacia el algo. El Gato piensa: "En cuanto tenga delante un pez, me lo trago de un bocado". Pero aunque Rayitas llama a sus amigos, éstos no aparecen. Rayitas dice:
- Vámonos. Quizá estén lejos.
- ¡De eso nada! -exclamo el Gato, que se había hecho ilusiones-. ¡Llámales otra vez, que no me voy de aquí sin comer!
Rayitas de enfadó mucho:
- ¿Querías aprovecharte de la ocasión y comerte a alguno de mis amigos? ¡Fuera de aquí y no vuelvas al lago nunca más!
El Gato fue descubierto...
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